"Perdón", es una palabra corta, sencilla, pero muy frágil e importante. El perdón sale del corazón, es sincero y se transmite con los ojos. No hay forma de mentir mirando a alguien a los ojos. La mirada entre dos personas en ese segundo es un filtro increíble para saber si es o no una disculpa sincera.
Perdón no es una palabra que deba usarse muy a menudo. Mientras menor sea la frecuencia de su uso, mucho mejor. Hay personas que no entienden mucho el significado que tiene y lo usan constantemente para cada situación que se presenta. Y repiten el comportamiento por el cual se están disculpando, desestimando el valor de esas seis letras y todo lo que representan, provocando que la persona con la que constantemente se disculpan pierda fe en sus disculpas. Es una pena ver cómo lentamente pequeños detalles clásicos y fundamentales en cualquier tipo de circunstancia, se van perdiendo.