Suavecito, fuiste casi imperceptible, sin prisas, de a poquito colocaste tu bandera inamovible. Suavecito, fuiste tan demoledor, pasito con pasito, tu paciencia arrolladora me salvó, suavecito.
Suavecito fui ganando con saber perder, suavecito, sin afanes de imponer. (...) Me aceptaste como un cero izquierdo y sin valor, me peleaste sin nada a tu favor con la suavidad con la que se mueve un rumor, como el paso de un anciano con paciencia de artesano, me salvaste .. suavecito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario