No es una negación total, ni tan literal como suena, reconozco la realidad de todo lo que me afecta a mis alrededores, tengo consciencia de cómo me afecta y de si quiero o no solucionarlo, tengo control sobre todo esto. Pero, como a veces me desagrada y no encuentro salidas, tiendo a esquivar.. volviendo al pasado.
Y sí, puede que el pasado no haya sido ideal, maravilloso o perfecto, pero en comparación con el presente, es bastante más reconfortante. Podríamos decir que, cada tanto (usualmente cuando toco fondo) "vivo del pasado".
Tomo los mejores recuerdos que tengo de cada cosa o persona con la que ahora me estoy viendo en dificultades por algún suceso, y los congelo. Elijo pensar que siguen siendo de la forma en la que eran antes (lo cual es un gran error, porque todos tenemos un comportamiento basado en las situaciones por las que vamos pasando en esta vida) aunque también soy consciente de que es mentira y, de vez en cuando, soy traicionada por mí misma y empiezo a creerlo en serio. Entonces ahí viene la caída al suelo con un golpe de realidad, vivo y de nuevo a lo mismo.
Qué se yo, señores. Yo no soy partidaria de evadir los problemas (y con ésta entrada no estoy cambiando mi postura), pero hago esto desde que soy una nena. Todos tenemos un mundo ficticio donde somos lo que queremos y llevamos una vida perfecta (según nuestros gustos, claro, porque la perfección es subjetiva).
No hay comentarios:
Publicar un comentario