Te dí el sol
pero quisiste la luna.
Cuando te dí la luna,
quisiste las estrellas.
Entonces atrapé a ciegas,
las más infinitas estrellas,
y me envolví en cada una de ellas,
sólo para ti.
Las estrellas, la luna y el sol juntos,
no fueron suficiente para tu caprichoso corazón.
Así que junté mis lágrimas,
y te hice un mar,
para que puedas navegar el mundo
y encontrar el tesoro imposible
que constantemente buscas.
Aún así cada mañana,
mi sol estará allí para despertarte.
Cada noche,
mi luna estará allí para calmarte.
Y si alguna vez me necesitas,
busca entre las estrellas,
envuelto en cada una de ellas,
allí aún estaré.
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