Hace más de dos meses que no escribo acá, no pensé que había pasado tanto, pero a veces no hay tanta libertad acá como para dejar las emociones completamente al desnudo.
En mi ausencia, me fui a Bariloche por mi viaje de egresados. Qué hermoso viaje, qué hermoso es el sur. Nos repitieron gran parte del viaje que, por como está hoy la economía argentina, éramos privilegiados por poder vivirlo. La verdad es que es realmente algo que todos deberían vivir, fue el primer (espero que el primero de muchos) viaje que hice con mis mejores amigos, un espectáculo hermoso. Es impagable despertarte todos los días mirando el lago, o salir a caminar y ver montañas y atardeceres siempre.
Aún no creo que algo tan específico como un viaje de egresados pueda cambiar tu vida, pero sí creo que podemos permitirnos usar esas experiencias como excusa para dejar al descubierto otras facetas nuestras que quizá no nos animábamos a mostrar antes. Creo que a eso se refiere todo el mundo cuando dicen "Bariloche me cambió", los adolescentes tendemos a usar Bariloche como excusa para cualquier reproche que nos hagan cuando volvemos (y me refiero también a reproches de profesores, por ejemplo, no todos tenemos problemas amorosos a la vuelta). Al menos hasta que lo superamos y seguimos con el ritmo de nuestras vidas.
Yo hice ambas cosas. Dejé salir otro costado más que no mostraba, y trato de mantener la misma actitud que tenía allá de no adjudicarle una importancia excesiva a cosas mínimas. Lo intento.
Me siento capaz de muchas más cosas, y estoy intentando no dejarme dominar por algunos de mis demonios personales. Cada uno enfrenta sus propias batallas internas ¿no?
31 de agosto de 2014
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- 22, pisciana. Traductora en camino, proyecto de cantante. "I'll wreck myself and begin anew."
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