" + - Hola - dijo en un susurro. No sabía que esperar desde esa última vez que habían hablado, hace poco más de un año y un par de meses, cuando decidieron darse libertad.
- ¡Hola! ¿Cómo has estado? - Dijo él, con la calidez con la que acostumbraba hablar.
+ ¡Bien! ¿Y tú? - Se sentía más segura.
- Pues, ¡muy bien! En verdad, pasaron muchas cosas que debo contarte desde nuestra última charla.
+ Sí, claro. Deberíamos vernos, ¿o no?
- Tienes razón, te he extrañado. Y mucho."
Pasaron los días, y al fin llegó el día de su tan esperado encuentro. Él quería sorprenderla, confesándole que en ese tiempo, se había dado cuenta de lo mucho que la quería, que al fin la contemplaba con otros ojos. Ansiaba verla, recuerdo que esa noche no durmió.
Buenos Aires, 25 de Julio de 1990.
Habían acordado encontrarse en la barra de aquel antiguo bar, para luego tomar un café. Ella estaba parada al lado de un pequeño banquillo, se preguntaba como sería volver a hablar con él, después de todo lo que había pasado entre medio.
De la nada, unos cálidos y fuertes brazos rodearon su cintura, a la vez que un hermoso rostro se asomaba por su hombro izquierdo. Podía sentir la respiración de él en su cuello y percibir la calidez que tenía en su mirada y sonrisa, mientras la contemplaba. Lo siguiente fue un "Hola", que llegó de forma suave a su oído.
Él estaba decidido a estar con ella, iba a dar todo de sí mismo para hacerla feliz y demostrarle que ya no volvería a robarle otra cosa que no fuesen besos, mimos y sonrisas.
+ Hola.- dijo ella. Soltándose rápidamente de él. - ¿Nos sentamos? -
- Vale. Alcánceme dos pocillos de café por favor, mozo.- Fue lo que dijo mientras se acomodaban en su mesa.
Pasó un minuto, pasaron dos, tres y cuatro. Llevaban horas hablando, estaban maravillados, conservaban su facilidad para conversar entre ellos. Salieron del bar, y decidieron ir al parque a dar una vuelta, luego al cine y finalmente a cenar. No querían despegarse, deseaban recuperar el tiempo perdido.
Ella luchaba por no permitir que él notara que ella no lo había olvidado pero, había algo distinto a todas las veces anteriores en las que lo había hecho, esta vez, era creíble. Enserio lograba resistirse a sus encantos, verdaderamente parecía que ya no lo amaba.
Se les pasó tan rápido el tiempo por haber pasado toda la tarde juntos, que cuando se dieron cuenta, ya era medianoche. Luego de unos .. 5 intentos de él por llevarla hasta su departamento, finalmente consiguió el sí.
A diferencia de esa tarde llena de risas y viejas anécdotas, el viaje en auto fue en completo silencio. Los dos querían decirse muchas cosas, todas las que habían eludido el resto del día.
Llegaron a la puerta del edificio, estaban en la puerta. Era el último día libre que tenían, no sabían cuándo volverían a verse ya que, ahora, no tenían propósito alguno para hacerlo. Al fin. Al fin había llegado el momento que él había esperado por poco más de seis meses, era momento de hablar.
"- ¿Sabes? La he pasado muy bien contigo hoy. En verdad te extrañaba, ¡por poco olvido el color de tu voz al cantar! Agradezco tu llamado, pues, de no ser así, probablemente hubiese olvidado tus hermosos ojos café, esos que me gustaba mirar cuando te hablaba de frente, e incluso tu perfume. Ese dulce aroma que me hipnotizaba cuando rodeaba tu cintura y posaba mi cabeza tu hombro. Basta de rodeos, voy a ir al punto. En este tiempo distanciados, aprendí a apreciar todo lo que alguna vez hiciste por mí, pero más allá de eso, descubrí que siempre fuimos nosotros quienes intentaron mantener aquella amistad a flote incontables veces, contra viento y marea, contra todas las bocas que deseaban hundirnos, incluso contra nosotros mismos. Y es por eso que te amo, porque nunca te rendiste, nunca me dejaste hasta el día en que yo te lo pedí, porque eres tú quien me acepta como soy y yo .. bueno; yo quiero ser ese a quien no le importe verte con el maquillaje corrido, en pijamas y con el pelo revuelto en la mañana, porque lo importante es dormir junto a ti, y ver esa dulce sonrisa que tienes, todas las mañanas de mi vida. ¿Me dejarías ser ese a quien le confíes tu corazón? Prometo no romperlo, lo juro."
Ese fue el momento en el que por primera vez, se encontraron en la mirada del otro. Se amaban, al fin eran libres de ser entre sí. Esa noche él le regaló una de las mejores cosas que hasta ese entonces le había dado, el beso que ella siempre había esperado.
"Tú, yo y la distancia entre medio. Un amor que aprendimos a callar" - Azula.
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