Crecieron juntos. Pasaron peleas, tontas a decir verdad, ya que aún eran niños. Años más tarde, más o menos cerca de los 11 o 12 años, se protegían entre sí.
Luego entraron a la adolescencia, comenzaron a cambiar las relaciones de su entorno y surgía esa atracción con los otros. Fuese mutua o no, les parecía excitante.
Pero, algo curioso ocurría en sus relaciones. Tanto en las de él como en las de ella y es que nunca se sentían completos, no sentían que la persona por quien se sentían atraídos, llenara su corazón por completo. Nunca entendieron por qué, pero tampoco le daban mucha importancia al asunto y seguían recolectando amores frustrados mientras emparchaban las respectivas cicatrices para poder seguir adelante.
Alrededor de los 23 años, Lucas decidió contraer matrimonio con una hermosa morena a quien había conocido en el verano del '98 y creyó que por fin había encontrado al amor de su vida; así que dos años más tarde se encontraba aquí, en el altar.
Daniela estaba más que invitada. Después de todo, ella era su mejor amiga desde hacía muchísimos años pero.. surgió un problema, el cual Lucas desconocía.
Ella había descubierto que estaba perdidamente enamorada de él y ¡Al fin entendía la razón de ese vacío tan molesto! ¡Claro! ¡Lucas era la pieza que faltaba!
Así que, amigos, podrán imaginarse que la noticia del compromiso y, más tarde, la boda, para Daniela fue como una especie de puñalada al corazón. Por eso era que se negaba a ir, no importó cuántas veces Lucas le rogara, ella no podía ni toleraba verlo estar a punto de compartir el resto de su vida con otra mujer, en lugar de ella, quien llevaba toda una vida conociéndolo.
Llegó el 18 de Julio, lo cual significaba una linda tarde de verano para algunos, una boda para Lucas y una última oportunidad para Daniela.
Sí, como leyeron. Daniela decidió asistir a la boda de su "mejor amigo", pero no para ser una simple invitada, sino para intentar impedirlo y con la esperanza de que, si ella hablaba desde el corazón, Lucas dejara reaccionar al suyo. Ella sabía que no era una simple corazonada, estaba casi segura de que él también la amaba y que desde niños estaban destinados a estar juntos.
Una vez todos en la Iglesia, se escuchó al cura decir "Hable ahora o calle para siempre". Ese era el momento y ahí fue cuando Daniela se puso de pie, confesándole sólo a Lucas (ya que sólo se miraban uno al otro a los ojos) su amor.
Lucas sintió una revolución de emociones en el estómago y el corazón, y en ese momento descubrió que todo este tiempo había estado engañándose a si mismo con todo ese cuento del "amor" que sentía por Cristina (Ese era el nombre de nuestra no tan adorable novia).
- Todo este tiempo.. ¡No puedo creer que tardé tanto en descubrirlo! - dijo frente a todos. - Perdóname, Cristina. Pero no puedo casarme contigo. Te quiero, pero no de la forma en que lo necesitas y creo que ninguno de los dos merece pasar el resto de su vida con la persona equivocada. Lo siento mucho - Esas fueron sus disculpas.
Y acto seguido, salió a alcanzar a Daniela, quien había salido corriendo por las miradas sobre ella. Odiaba sentirse fuera de lugar.
Estaba parada a la orilla de la laguna que estaba cerca de la Iglesia, se encontraba contemplando su propio reflejo en el agua cuando, de repente, unas manos rodearon su cintura. Las conocía, no era la primera vez que esas manos caían ahí, sabía que era él.
- Hey, ¿Sabes? También te amo, más de lo que ambos creemos. ¡Ahora entiendo por qué nuestras relaciones nunca funcionaron! ¿Crees que..?
+ ¿Crees que..?
- Em, ya sabes.
+ No, dilo. Llevo desde la preparatoria esperando oírte decirlo. Fue en mis más locos sueños dónde ocurría.
- ¿En serio? ¿Por qué nunca lo dijiste?
+ ¡Oh, vamos! ¡Ambos lo supimos siempre! Sólo que éramos demasiado ingenuos, testarudos y cobardes como para admitirlo.
- Tienes razón. Bueno, creo que..
+ ¡Vamos, Lucas! Ya basta de juegos. Y, ¿De qué te ríes? Yo no lo encuentro nada divertido.
- De lo hermosa que has sido siempre cuando te enojas así conmigo y admito que también tu blanca sonrisa me distrae. Sin rodeos, Daniela. ¿Saldrías conmigo? ¿Me dejas hacerte feliz?
+ ¡Qué bello suena! Por supuesto que sí, eres el amor de mi vida. ¿Cómo negártelo? Esto es de locos, mi tonta fantasía de cuando éramos adolescentes.
- ¿Sabes cuál era mi fantasía? - La tomó por la cintura.
+ Dime - dijo ella, mientras se perdía en sus ojos.
- Ésta. Y le dió un cálido beso, con años de demora pero, mejor tarde que nunca, ¿No?
Y eso fue lo último que me contaron sobre aquellos dos amigos. Después de la boda frustrada, nadie volvió a saber de ellos. Se dice que se mudaron al norte de América, otros dicen que al Sur. Pero son sólo rumores.
Así que, supongo que este será un cuento de hadas esperando por su final feliz (Aunque todos sabemos que ya lo tiene).

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