A veces sólo basta con contemplar la
sencillez de cosas cotidianas y tan comunes como el hecho de abrir una ventana
en un día cálido, para encontrar un poco de esperanza y saber que, quizá, no sea
todo tan malo.
Nos la pasamos pendientes de lo que va a
pasar mañana, a veces tanto que olvidamos disfrutar el hoy. Al primer
golpe de felicidad, nos atajamos diciéndonos que "hay que aprovecharlo
porque no va a durar mucho" (¡Yo misma soy de tener este tipo de ideas
también!), cuando en realidad quizá sea cuestión de fuerza de voluntad.
Creo que es hora de un cambio, pienso que merecemos todos vivir el presente intentando traer cada vez menos al pasado y sin estar pendientes de un futuro que armamos nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario