15 de marzo de 2013

Me puse a mirar fotos viejas. Hay caras, muchas caras, ya no las recordaba.
¿No les pasó nunca ponerse a hacer estas cosas y volver a recordar cosas que ya habían olvidado? A mí sí.
En su momento, pensé que algunas de esas caras iban a acompañarme “siempre” (si es que existe), algunas desaparecieron súbitamente, otras fueron desvaneciéndose con el tiempo y no me dejaron intentar hacerlas reaparecer.
A algunas las lamenté, a otras no porque estaba ocupada con otras cosas y a las últimas tampoco las lamenté (o siquiera extrañé) porque preví el final de las cosas y tomé la sabia decisión de prepararme (mental y emocionalmente) al ver que mis intentos de recomponer eran en vano.
Qué efímeros son los vínculos en la adolescencia ¿no?
Y si hay algo que siempre va a seguir sorprendiéndome, es la cantidad de gente totalmente manejable e influenciable que hay, siempre encuentro más y más, unos más que otros.
Por si no se entendió, es malo ser así. Es sumamente patético dejar moldear tus opiniones y emociones al pedido o demanda de alguien. Te dejas manejar, te dejas manipular y mandonear, perdes cierta independencia (qué triste perder la independencia).
No no, definitivamente no es lindo. Suerte que siempre rechacé ser parte de eso.

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Buenos Aires, Argentina
22, pisciana. Traductora en camino, proyecto de cantante. "I'll wreck myself and begin anew."

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