"Nos diste un lugar a dónde ir, nunca te dí las gracias por eso, creí que tendría una oportunidad más.
¿Y qué pensarías de mí ahora? ¿Tan afortunada, tan fuerte, tan orgullosa? Nunca te dí las gracias, nunca tuve la oportunidad. Quizá los ángeles te guíen, nos escuchan a ti y a mí, mi amigo.
[...] Y si estuvieses conmigo esta noche, te cantaría sólo una vez más, una canción para un corazón tan grande al que Dios no le permitiría vivir."
Me permití el lujo de extrañarte a vos, a tus anécdotas, a que me cantes fragmentos sueltos de tangos, a tus submarinos de cada invierno, a tu esencia, por hoy (no le hace mal a nadie, ¿no?).
(Lo último que te dije fue que iba a volver a visitarte (después de decirte que te quería y que te cuidaras) y te prometí cantarte un tanguito. Ya vamos a saldarlo, viejito, vos esperá).
No hay comentarios:
Publicar un comentario