30 de junio de 2013

Red.

Amarlo era como manejar un Maserati por 
una calle cerrada, 
más rápido que el viento, apasionante como 
el pecado, terminó muy rápido. 
Era como intentar cambiar de opinión 
una vez que ya estabas en plena caída libre,
como los colores en otoño, que son muy
brillantes antes de perder todo el color. 

Perderlo fue de un azul que nunca había conocido, 
extrañarlo fue gris oscuro todo el tiempo, 
olvidarlo fue como intentar conocer a alguien que 
jamás había visto. 
Pero amarlo era rojo. 

Tocarlo era como darte cuenta que todo lo que 
siempre habías querido estaba ahí, justo frente a ti. 
Memorizarlo era tan fácil como aprenderte la 
letra de tu canción favorita, 
pelear con él era como intentar resolver un 
crucigrama y darte cuenta que no tiene solución, 
arrepentirse de haberlo conocido era como desear 
que nunca hubieses descubierto que el amor podía ser 
tan fuerte. 

Perderlo fue de un azul que nunca había conocido, 
extrañarlo fue gris oscuro todo el tiempo, 
olvidarlo fue como intentar conocer a alguien que 
jamás había visto. 
Pero amarlo era rojo. Rojo intenso.

Recordarlo viene en flashes y ecos que me dicen
que ya es hora de dejarlo ir, 
pero seguir adelante después de él es imposible si 
todavía tengo todo en mi cabeza, en rojo intenso.

Perderlo fue de un azul que nunca había conocido, 
extrañarlo fue gris oscuro todo el tiempo, 
olvidarlo fue como intentar conocer a alguien que 
jamás había visto. 
Pero amarlo era rojo. 

Y es por eso que sigue dando vueltas en 
mi cabeza, viene a mí como rojo intenso.


Su amor era como manejar un Maserati por una calle cerrada. 

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Buenos Aires, Argentina
22, pisciana. Traductora en camino, proyecto de cantante. "I'll wreck myself and begin anew."

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