Conozco a mi mejor amiga hace seis años. Siempre compartimos todos nuestros momentos importantes. De vez en cuando, dejamos entrever a la otra un poco de nuestros mundos personales. Ayer me tocó a mí.
Hace dos años, o incluso quizá hasta hace un año atrás, iba y escuchaba, pero me cerraba mucho. Ayer, después de atravesar unos cuantos desafíos personales, fui de nuevo.
Me senté, escuché, me uní. Supe sentirme cómoda fuera de mi lugar. Y pude ver las cosas desde su punto de vista, y así llegar a respetar y entender mucho más lo que a ella le gusta.
Qué lindo es poder ver a quienes queremos disfrutar de lo que hacen.
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